Han pasado muchas cosas en casi 20 años.
Parece que fué ayer cuando fotografiaba bajo la luz de Madrid.
¡Un día más!
Un día más, un sol poniente nace muerto en luz lechosa.
Fuenlabrada amanece entre brumas.
Bajo esta luz lechosa, presente y pasado copulan.
Por las noches, sudaba de fiebre y rencor a partes iguales.
Enfermedad y delirio con las ratas haciendo ruido detrás de mi cama.
Confusión y desaliento.
Un cansancio infinito.
Vertigo.
Me dolía mirar.
Si cerraba los ojos era peor.
El vuelo nocturno del recuerdo me perseguía y me atrapaba.
Mil imagenes danzaban en mi cabeza construyendo un nuevo puzle.
No me reconocía...
Solo era un sincope, solo uno más,
El alma de la fotografía es el encuentro.
El retrato es un enfrentamiento
Modelo y fotografa sostienen siempre un singular pulso donde el modelo presiona de tal manera que pide violentamente un acto de comprensión.
O quizas quien se pide este acto sea yo misma.
Un enfrentamiento que vivo con una mirada frontal.Una mirada de púgil.
Un desafío: la presión de lo indecible que quiere ser dicho.
No puedo tener una mirada inocente. Mi intención nunca es honesta.
Es maliciosa. Recojo ecos vivos de lo que vivieron mis ojos.
Poseer presencias me excita. Me alienta.
En esos momentos ni yo me conozco,
Fotografío lo vivo como ya muerto, con la intencionalidad de un forense.
Un juego masoquista, atrapar mi suspiro en la foto.
Por tanto, el suspiro no puede verse, pero fotografiar me obliga a encontrarlo..a multiplicar lo que vivo. Delimito el espacio.
Decido el como y el donde mirar.
Mirar por la cámara protegiéndome y encerrándome por fin en mí misma.
Tras la cámara me convierto en un cíclope.
Un único ojo anhelante.
La toma fotográfica me lleva al trance.
¡Ah! ¡Cazar el momento!
Apropiandome de ese algo más que brusco...POSEERLO, POSEERLO!
Si ayer fotografiaba silencios hoy quiero fotografiar mi propia voz.
La fotografía es el espacio donde imaginarme.
En la fotografía, destino y presente sueñan en el latir de un fragmento de tiempo, un permanente pasado.
Y esque no hay retorno posible.
Con las fotografías un mar de recuerdos se despierta.
Se agita. Se encrespa..
Fotos y más fotos que dejan tras de sí un eco. El eco de mis pasos.
La fotografía es un certificado de presencia...de ausencia.
La fotografía es iconografía de muerte. Está en su naturaleza.
En ella ya no somos como somos. Somos como eramos...
Ciertamente en la fotografía hay un elemento fatalista.
En cien años todos calvos. Quiero decir que una colección de retratados es una colección de futuros cadáveres.
La fotografía es un poderoso médium,
Nos lleva al otro lado de la vida.
Y allí. atrapados en su mundo de luces y sombras,
siendo sólo presencia, también vivimos.
Inmutables, sin penas, Redimidos nuestros pecados.
Por fin domesticados...congelados.
Al otro lado de la vida...De donde no se vuelve.